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DERECHOS CIVILES, POLÍTICOS Y LA PARTICIPACIÓN DEMOCRÁTICA
Maratón Constituyente Universitario

INTRODUCCIÓN

El sistema democrático tiene como uno de sus fundamentos la participación de los ciudadanos en términos de igualdad y la vigencia de sus derechos; esto es, los miembros de una comunidad política tienen la posibilidad de organizarse para incidir en los procesos de toma de decisiones de las instituciones públicas.
En este sentido, los habitantes del otrora Distrito Federal, de acuerdo a su configuración legal y política, estableció una “ciudadanía restringida”, debido a que, entre otros aspectos, no contaban con el derecho a elegir a sus autoridades (Jefe de Gobierno y jefes delegaciones). Esta situación cambió en 1997 cuando, por primera vez, se eligió al Jefe de Gobierno y en 2000 a los titulares de las demarcaciones. Por otro lado, conviene mencionar que el Distrito Federal no contaba con un órgano deliberativo como el resto de las entidades federativas.
En el periodo del mandato presidencial de Miguel de la Madrid se creó la Asamblea de Representantes y sexenios después la Asamblea Legislativa, pero ninguna fue, en realidad, un Congreso equiparable a los de los estados de la República. Estas modificaciones: la elección de las autoridades y de los miembros del órgano legislativo, no fueron menores sino que permitieron abrir a la participación ciudadana la conformación de las instancias legislativa y ejecutiva locales.
A la par de estas modificaciones, las diferentes legislaciones que regularon el Distrito Federal tomaron en cuenta a los ciudadanos por medio de juntas de vecinos, comités vecinales, comités y consejos ciudadanos; en fin, instituciones de participación no partidista. De esto dan cuenta las leyes orgánicas del Distrito Federal de 1970 y 1978, la expedición del Estatuto de Gobierno, y la Ley de Participación Ciudadana vigente, con todas sus reformas.
En fin, en la Ciudad de México conviven mecanismos de participación formales por la vía de los partidos políticos con aquellos que se refieren al ámbito más próximo de su convivencia (colonias, barrios y condóminos) y donde son los ciudadanos los protagonistas.
Esta pléyade de mecanismos de participación ciudadana (plebiscito, referéndum, consulta vecinal) y derechos políticos y sociales, han sido fruto de movilizaciones sociales que, acaso, podamos señalar como la más importante la que se produjo como resultado del sismo de 1985 que detonó la organización y movilización ciudadanas y, luego, la lucha por el voto, esto último en el marco de la transición a la democracia a nivel federal.
Tales derechos y recursos vigentes en la Ciudad de México tienen como correspondencia instrumentos internacionales como: la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, el Protocolo Facultativo de este último pacto, y la Convención Americana mejor conocida como Pacto de San José, el cual establece que los derechos políticos forman parte de los derechos fundamentales.
La Constitución mexicana establece que los nacionales tenemos derecho a votar, a ser elegidos en elecciones periódicas y auténticas, realizadas mediante el sufragio universal, libre, secreto y directo, y a implementar formas de participación política no partidista como lo son la iniciativa ciudadana y las candidaturas independientes. Refiriéndonos expresamente a los derechos políticos, conviene referirnos a un documento internacional, como es la Declaración Universal de Derechos Humanos que establece en su artículo 21: “Que toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos y que ,además, toda persona tienen derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones publicas de su país, esto es que la voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público”.
El proceso de reforma política de la Ciudad de México, iniciado con el Decreto de reforma publicado el 29 de enero de 2016 en el Diario Oficial de la Federación, y la redacción de su futura Constitución es una oportunidad histórica para escribir el tipo de Ciudad que queremos y la convivencia que en ella se pretende dar. En este sentido, en el marco de un ejercicio de participación y deliberación, como lo es el Maratón Constituyente Universitario, organizado por el Gobierno de la Ciudad a través de la Consejería Jurídica y de Servicios Legales, los integrantes de la mesa 3 “Derechos civiles, políticos y a la participación democrática” proponemos lo siguiente:
El establecimiento puntual de cada uno de los derechos civiles y políticos en la Constitución para garantizar su existencia. De esta forma su exigibilidad será tangible y directa para los ciudadanos de la Ciudad de México. De igual forma, remarcar la importancia del la irretroactividad de los derechos, esto con el fin de evitar un retroceso en las garantías civiles y políticas que el propio gobierno ya nos ofrece. Aunado a esto, mantener una visión de ampliación de la gaceta de derechos, para gozar del mayor garantismo posible.
En este sentido, puntualizamos el establecimiento de los siguientes derechos:
1.- Libertad de expresión por medios impresos y digitales, y de asociación, de forma física como virtual.
2.- Derecho a la protección de datos personales y al olvido, para salvaguardar legalmente la reputación y procurar la tranquilidad de las personas.
3.- Reintegración de los derechos civiles y políticos de aquellas personas que estén purgando una pena privatoria de la libertad.
4.- Creación de la figura amparo local para garantizar la efectividad de los derechos ya existentes.
5.- Garantizar los mecanismos de participación política
6.- Reconocimiento al derecho a una muerte digna, ya que este representa el último acto de libertad. Al mismo tiempo, las instancias públicas deberán propiciar las condiciones para garantizar el cumplimiento del derecho a ser felices.
7.- Establecer el derecho a la educación como un mecanismo para el ejercicio pleno y responsable de los derechos civiles y políticos, teniendo como base el civismo. Así como aportar los medios necesarios para la alfabetización digital.
8.- Reconocimiento a grupos sociales, preferménteme minoritarios, de pueblos originarios, barrios y colonias de la Ciudad como interlocutores ante las instancias del Gobierno de la Ciudad.
9.- Establecer un umbral para la creación de los partidos políticos de 1.5% del Padrón Electoral vigente en la Ciudad.
Los derechos civiles y políticos son fundamentales ya que nos permiten recibir una trato igualitario, es decir, evitan la discriminación incluso en las minorías mas vulnerables. De igual forma reconocen y garantizan a los ciudadanos su participación en la toma de decisiones.
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Rodolfo Rodriguez 7/9/2016
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Promover con mayor continuidad foros y grupos de participacion en lugares adecuados para que puedan ser escuchadas nuevas ideas que confomen planes estructurales con vista a un beneficio de toda la sociedad, esa continuidad debe de ser almenos de cada 3 meses o cada 4 meses y asi tener ideas continuas y ver en donde esta algun error